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Una frase muy popular dice “las familias no se eligen”  y esto es muy cierto, quienes tienen la dicha de crecer en un hogar compresivo y amoroso son muy afortunados, pero ¿Qué pasa si no es tu caso?

Acompáñanos a descubrir cómo se comporta una familia tóxica

¿Qué es una familia tóxica?

Para empezar, te diremos que la familia, es el ambiente básico y primordial del desarrollo humano en las que se viven las relaciones básicas que marcarán buena parte de la conducta del individuo de por vida.

Cuando somos niños, adquirimos los primeros contactos con el ambiente a través de nuestros padres y demás personas que nos rodean. Bajo su amparo aprendemos las primeras adaptaciones e imitamos modelos de comportamiento.

Por este motivo, las actitudes de los familiares cercanos son de importancia para el correcto desarrollo de la personalidad.

Ahora bien, las condiciones que debe ofrecer una familia para considerarse positivas son: comprensión y afectividad reales, estabilidad, un clima de bondad y tranquilidad, un margen acuerdo de libertad dentro de una metodología disciplinaria flexible y exigente y, una escala de valores que sean vividos por el núcleo familiar.

Entonces, hablamos de una familia tóxica cuando lo anteriormente expuesto, no se cumple haciendo que el individuo crezca en un ambiente negativo y poco empático, que dependiendo del nivel de toxicidad, puede afectar severamente sus emociones o patrones de conducta.

Características de las familias tóxicas

Las características de una familia disfuncional son muchas y se notan a simple vista, lamentablemente, quienes tuvieron el infortunio de nacer dentro de una familia tóxica pueden llegar a asimilar esto como normal.

Sólo los más inquietos, comienzan a cuestionarse y se enfrentan a la familia cuando alcanzan una edad en la que son capaces de realizar comparaciones o pueden interactuar con otras familias que muestren relaciones más saludables.

Una familia tóxica, se caracteriza por brindar climas totalmente desfavorables a través del rechazo, el autoritarismo, la falta de cariño, la ausencia de comunicación, la independencia como fruto de la despreocupación, la discriminación y la división familiar.

También, en casos más extremos, se puede evidenciar abuso, violencia doméstica, prostitución y hasta incitación para delinquir.

¿Cómo afectan la familia tóxica o una familia mala a tu vida?

Estar inmerso dentro de una familia tóxica genera graves consecuencias en el individuo, puesto que su núcleo primario de desarrollo no ha incidido de manera  óptima en su estabilidad emocional, pudiendo dar paso al surgimiento de problemas psicológicos en la adolescencia que se extiendan hacia la adultez y dificultando posteriormente sus relaciones interpersonales.

Los casos son diversos pero los más comunes son estos:

Rechazo y Alejamiento de la Familia

Si por algún motivo, los familiares tóxicos muestran desprecio hacia un integrante desde su infancia, el mismo, puede crecer con una necesidad constante de aceptación y ser propenso a ser poco asertivo en la adultez.

Los sentimientos con los que debe lidiar un individuo sometido a rechazo por parte de las personas tóxicas en la familia son la exclusión y un constante cuestionamiento interno.

Autoritarismo

Aquellas familias que se muestran demasiado rígidas, colocando normas que no te tienen en cuenta las opiniones de los demás integrantes, sino que, se aplica el típico dicho de  “se hace lo que yo diga y punto” puede causar en el individuo una dependencia emocional nada saludable que le dificulte tomar decisiones por sí mismo, puesto que siempre, está acostumbrado a seguir órdenes.

Otra reacción puede ser la rebeldía en un ansia descontrolada de libertad y distanciamiento familiar.

Falta de amor

Aunque parezca difícil de creer, algunas familias se caracterizan por un ambiente poco afectivo donde las demostraciones de amor no son comunes, bien sea, porque cada quien se muestre apático o porque todos los mandatos se manejen a través de la ira, el miedo o la manipulación.

Crecer de ese modo, puede generar resentimientos, heteroagresividad, dificultad para establecer vínculos de pareja por mucho tiempo y por supuesto, baja autoestima.

Mala comunicación

Cuando los padres tóxicos no logran establecer una buena comunicación con sus hijos, estos, comienzan a ocultar informaciones que podrían ser relevantes para una mejor guiatura del niño por miedo a no ser escuchados, generando siempre un sentimiento de incomprensión.

Esto, suele generar conflictos puesto que sin una buena comunicación es imposible que haya entendimiento.

Despreocupación

Tristemente, algunos padres o representantes se muestran poco preocupados por el bienestar de sus hijos dándoles poca atención, dejándolos solos casi siempre o no importándoles sus problemas o logros.

Cuando esto pasa, el individuo crece con una necesidad constante de ser querido, aceptado y con un deseo insaciable de llamar la atención de los demás para compensar lo que no ha recibido.

Por otro lado, también puede darse el hecho de que los hijos asuman las responsabilidades de sus padres afrontando cargas que no le corresponden según su edad.

Separación familiar

Esta, es una de las afectaciones más comunes. Se da en familias donde se ha roto un vínculo importante dejando a padres o madres ausentes por separación o fallecimiento.

Cuando esto no se maneja correctamente haciendo sentir al niño culpable del hecho, el individuo, padece luego un profundo miedo al abandono, mostrándose celosos, resentidos e imposibilitados para estar solos.

Abuso y violencia familiar

Estos, son los casos de familias tóxicas más extremos en donde alguno de los integrantes sufre de abuso sexual, constante agresión física, deba lidiar con el alcoholismo o la dependencia a drogas de algún familiar o incluso, haya sido obligado a practicar mendicidad, hurto o prostitución.

El resultado de esto puede ser individuos que padezcan de múltiples trastornos, agresivos, impulsivos, inestables emocionalmente y altamente depresivos.

¿Cómo salir de una familia tóxica o de una familia conflictiva?

Si has identificado que perteneces a una familia tóxica, independientemente de las características que la misma presente, deberás tomar acciones para preservar tu integridad y empezar a sanar.

No intentes cambiar a tu familia, puesto que esta acción no servirá de nada si ellos no reconocen que tienen un problema, lo mejor, será que te concentres en atenderte a ti mismo.

Marca límites

Es hora de comenzar a defender tus derechos, puntos de vista y no dejar que familiares tengan el control de tu vida. Explica de buen modo que tienes responsabilidades asignadas que no te corresponden, que tienes derecho a ser tomado en cuenta, que necesitas ser escuchado, amado y ¿Por qué no? Hasta que quieres la oportunidad de cometer tus propios errores, en el caso de las familias autoritarias.

Pon distancia

Si estás viviendo en un ambiente de constante abuso o violencia donde ningún medio de conciliación es posible lo mejor es alejarse.

Aunque al principio te cueste estar solo, luego sentirás una libertad increíble que te hará alcanzar una sensación de bienestar más rápida al no estar vinculado con lo que te hace daño.

No te culpes

Los ambientes familiares de la niñez son impuestos no elegidos, así que no te sientas culpable por afrontar alguna de las situaciones antes descritas.

Solo resta concientizarte sobre lo que está sucediendo buscando la forma de solucionarlo para que la nueva familia que formes a futuro no tenga los mismos problemas y tu crecimiento personal sea posible.

Ánclate a personas positivas

Otra forma de salir de una familia tóxica, es buscando apoyo en personas que se identifiquen con tu situación y demuestren ser empáticos y estables. De esta forma, tendrás con quien platicar desahogando tus angustias sabiendo que te escuchan sinceramente.

Busca ayuda profesional

No dudes en ningún momento sobre contactar a un especialista en psicología para superar trastornos o problemas de la niñez producto de una infancia vivida dentro de una familia tóxica.

Esto es lo mejor que puedes hacer en estos casos, no solo para alcanzar un equilibrio y encontrar tu propia identidad, sino también, para aprender a lidiar con el vínculo parental insano que te ha tocado.

Sabemos que, aceptar que nuestra familia tiene problemas o que nos hace daño de algún modo puede resultar difícil y doloroso de procesar, sobre todo si hablamos del padre o la madre, pero hacerlo es el punto de inicio para mejorar y establecer cambios.

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