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A veces tenemos puntos de vista que parecen inamovibles y creemos firmemente que tenemos la razón, pero ¿Qué pasa cuando observamos que todo aquello que pensábamos no era tan cierto?

En este post te enseñaré de qué manera se puede romper con los paradigmas.

¿Qué es un paradigma?

Antes de comenzar a definir este tema, citaremos una frase dicha por Ferdinand Foch en 1911 quien fue un gran estratega militar francés, dice: “Los  aviones son juguetes interesantes, pero no tienen ningún valor militar” ¿suena absurdo verdad?

Aunque te extrañe, para esa época, fue una gran afirmación y muchos le creyeron, lo que demuestra que a veces los seres humanos pueden ajustar sus creencias, patrones de conductas y hasta muchas de sus opiniones en pro de lo que piensen los demás, pero esto, no siempre es la verdad.

Partiendo de lo anterior, los paradigmas son las formas en las que vemos las cosas, nuestra opinión personal, puntos de vista o creencias basadas en la crianza, experiencias vividas o educación.

Sin embargo, todas las percepciones siempre son inexactas o incompletas por lo que a veces, pueden transformarse en limitaciones que nos impidan apreciar las cosas como realmente son o desde un modo más amable afectando nuestra relación con el entorno y a sí mismos.

Tipos de paradigmas

Actualmente, la palabra paradigma es muy usada en diversos campos de la investigación pero para efectos psicológicos y sociales, la clasificación más acertada de paradigmas es la siguiente:

Paradigmas de nosotros mismos

En concordancia con lo que se ha venido explicando, los paradigmas que nos definen internamente modelaran casi que por completo nuestra forma de actuar tanto en privado como en sociedad e incidirán directamente en la autoestima.

Ahora bien, que pasa si ¿las creencias que tienes de ti mismo son negativas? Convencernos de cosas como: “no sirvo para las matemáticas”, “soy realmente fea”, “a nadie le gusta estar conmigo” o “jamás tendré éxito en la escuela” será algo que nunca nos hará evolucionar y nos dejará realmente sin amigos o triunfo.

Por otra parte, si es el caso contrario y nos sembramos en la mente que podamos alcanzar todo lo que queramos aún y cuando los demás digan lo contrario, los resultados serán completamente diferentes puesto que ¡Somos lo que pensamos! Así que la clave en este caso debe estar en aprender cómo romper paradigmas negativos y fijar solo los positivos.

Paradigmas de otros

Este tipo de paradigmas, nos hablan de la forma en que apreciamos las conductas de los demás, emitiendo juicios de valor, comentarios y hasta críticas que defendemos firmemente y que apuntan al modo de ser o comportamientos de cualquier miembro de tu comunidad, trabajo o ente de estudio pero que no siempre están en lo correcto.

Es muy común, establecer una definición o descripción rígida de las personas que nos rodean olvidando que siempre hay muchos hechos de la vida ajena que ignoramos, por lo que juzgar precitadamente siempre deja amargas sorpresas.

Paradigmas de la vida

Además de tener paradigmas de nosotros mismos y de los demás, también tenemos paradigmas del mundo en general. Esto se resume a aquello que nos mueve y nos motiva, aquellas creencias que se vuelve el centro de nuestra vida como si fueran una filosofía para existir.

Ejemplo de esto puede ser: centrarse en las cosas materiales, los amigos, la pareja, el arte, la música, el cuidado de la naturaleza, los estudios, el trabajo, los hijos, los deportes, entre cientos de otros más que nos hagan decir cosas como: “yo vivo para hacer música” o “nací solo para hacer dinero”, “sin familia no soy nadie”.

Como puedes notar, las frases anteriores son rígidas y hacer que tu existencia gire alrededor de un centro de vida que puede ser volátil no es saludable. Lo que significa que esos paradigmas pueden ser castrantes y también pueden limitarte. ¿Qué hacer?

¿Qué significa romper un paradigma o Ruptura de Paradigmas?

Después de conocer los tipos de paradigmas con los que deberás lidiar toda la vida, lo más inteligente será aprender a establecerlos y por supuesto, también saber cómo romper un paradigma que sintamos nos está limitando o simplemente no es real. Hacer esto, significa asimilar además de aceptar, que quizás no tenemos la razón en todo lo que creemos y estar abierto a incluir siempre dentro de nuestra mente nuevas formas de pensamiento.

¿Cómo romper un paradigma?

Aceptar que no siempre se tiene la razón, que algunas cosas que nos enseñaron de niños y creemos firmemente quizás no son ciertas, que algunas ideas sociales de la minoría puedan ser más justas que las que sigue la mayoría o que la opinión negativa que tienes sobre un compañero no está bien fundamentada, realmente no es fácil ¡sí que no! Pero todo dependerá de la forma en que programes tu mente.

El primer paso, será comprender sinceramente que nunca tenemos la verdad absoluta ante las realidades que se nos presentan, que nuestros puntos de vista son limitados y que todo a nuestro alrededor es cambiante. Luego, podrás seguir estos pasos.

Abre siempre tu mente

Y por supuesto tu corazón a nuevas informaciones, ideas, puntos de vista y muéstrate dispuesto a cambiar de postura cuando sea obvio estés equivocado.

Procura no juzgar a quienes te rodean

recuerda que nunca tienes la historia completa de lo que sucede. Si algún amigo se muestra apático, solitario o siempre enojado en vez de hablar mal de él, procura escucharlo y quizás descubras que tiene muchos problemas.

Siempre escucha

Solamente centrarte en lo que crees ante alguna situación o incluso conflicto sin escuchar, solo da paso a dar todo por sentado. Lo mejor, es estar siempre abierto a cambiar de paradigma, esto hace que tus relaciones mejoren puesto que no solo consideras tu postura sino también la de los demás

Trabaja en tu percepción interna

Es necesario que descubras cuales paradigmas tienes de ti mismo y evaluar si son buenos o malos. Cuando consigas algo negativo, pregúntale a algún amigo o familiar de confianza que opina al respecto, quizás te sorprenda saber que esa limitación solo está en tu mente y, en caso contrario de que si exista, verla te hará buscar la forma de superarla.

Centra tu vida en valores

Como dijimos anteriormente, hay paradigmas de vida que son comunes pero suelen ser inestables. Debes preguntarte ¿Qué le da sentido a mi vida? Y si observas que es un centro que no depende de ti sino del exterior, lo más recomendable, será cambiar de paradigma y centrar tu existir en valores como: la honestidad, el respeto, la generosidad, la lealtad o la responsabilidad. ¡Estos principios nunca fallan!

Beneficios de romper paradigmas

Cuando trabajamos en el proceso descrito arriba, el cómo romper paradigmas se vuelve parte de nuestro modo de pensar diario y los beneficios son estupendos.

Nuestra mente no nos limita y escuchar todo tipo de opiniones no nos asusta, puesto que sabemos que el entorno es cambiante, así que, las percepciones sobre nosotros mismos, los demás y la vida se vuelven flexibles.

Después de eso, lo que queda es entregarse al aprendizaje constante y por supuesto, a la adopción o desecho de nuevas creencias según vaya siendo necesario, pero si no quieres volver a caer en los mismo, te recomiendo que sigas realizando ejercicios para romper paradigmas.

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